En el Mes del Patrimonio, alumnos de IV Medio de Diseño y Arquitectura reinterpretaron fachadas históricas mediante experimentación técnica. El proceso incluyó la visita del arquitecto Felipe Gonzales y reforzó una gran lección: la arquitectura es el reflejo de nuestra identidad, una herramienta ciudadana clave para valorar el entorno y diseñar de forma consciente el futuro.
En el marco del Mes del Patrimonio, los estudiantes del electivo de Diseño y Arquitectura de IV Medio se convirtieron en verdaderos proyectistas. ¿Su misión? Reinterpretar y dar vida a las fachadas de diversas construcciones patrimoniales. A través de la experimentación con distintos materiales y técnicas, los alumnos no solo desplegaron su creatividad, sino que desarrollaron el pensamiento crítico al resolver problemas de diseño y estructura en tiempo real.
Para coronar este proceso y elevar la experiencia educativa, la clase recibió una visita inspiradora: el arquitecto Felipe Gonzales. En un encuentro cercano y dinámico, Felipe compartió su trayectoria profesional, el día a día de su labor, conceptos clave de la disciplina y un recorrido por sus propias obras, sirviendo como el puente perfecto para dar el puntapié inicial a un nuevo desafío creativo en el aula.
La arquitectura: Mucho más que muros y cemento
Esta actividad nos recuerda que la arquitectura es, en esencia, el reflejo vivo de nuestra historia e identidad. Adquirir conocimientos básicos sobre arquitectura no es solo para futuros especialistas; es una herramienta fundamental para cualquier ciudadano. Comprender cómo se configuran los espacios que habitamos nos permite mirar nuestro entorno con ojos críticos, valorar el legado cultural que nos rodea y entender que el diseño tiene el poder de transformar comunidades. Al aprender de arquitectura, los jóvenes no solo estudian formas, sino que aprenden a descifrar el pasado y a diseñar, de manera consciente, el futuro.

